Alguna vez me preguntaron qué quería ser de mayor... Nunca lo supe, sin embargo ahora tengo muy claro que quiero ser como el Sol que guía, impregna de luz, reconforta, inspira,da vida, proporciona alegría a todos los que lo contemplan... De mayor quiero ser La Mirada del Sol, cegadora, mágica, intensa y muy muy vieja.
domingo, 8 de marzo de 2009
ERRORES..
Si cada cosa ocurriera como a mí me ha gustado como la hubiera planeado
nunca experimentaría algo nuevo.
Mi vida sería una repetición infinita de viejos resultados.
Cuando cometo un error experimento algo inesperado.
Algunas veces reacciono frente a mis errorescomo si me hubiera traicionado.
Mi temor a equivocarme parece basarse en la suposición secreta de que soy potencialmente perfecto y que bastaría sólo un poco de cuidado para no caerme del cielo.
Pero un “error” es un manifiesto de lo que soy,
es un bache en el camino que intento,
es una advertencia de que no estoy
tomando en cuenta mi realidad.
Cuando haya escuchado a todos mis errores
Habré crecido
POR HUGH PRATHER
domingo, 1 de marzo de 2009

Aquí os presento un dibujo muy "inquietante" de mi hijo. Lo llamó "El Fuego de Colores" y se inspiró en una imagen mental que le surge cada vez que se quita sus gafas. Entonces se acuerda en esos momentos y piensa en que sería interesante
plasmarlo en un dibujo. Esperamos que os guste y os sugiera mucha magia......
OLIVER JR
Algunas consideraciones Mágicas..
ME HA PARECIDO INTERESANTE ESTE ESCRITO DE LUCIA ETXEBARRIA Y QUIERO COMPARTIRLO CON VOSOTR@S
Yo no soy una buena madre. Y probablemente usted, que me lee, tampoco.
Si usted ha decidido quedarse en casa y consagrase al cuidado de sus hijos es usted una madre hiperprotectora, amén de un parásito, un ser que vive a expensas de otro y a espaldas de las verdaderas preocupaciones y dificultades de la vida.
Si usted trabaja fuera de casa entonces desatiende usted a sus hijos, y nadie valorará el hecho de que tenga usted que hacer verdaderos malabarismos para conciliar la vida familiar y la laboral. Lo peor de todo es que unas madres y otras van acusándose mutuamente: la que se queda en casa arremete contra la que trabaja, y viceversa, como si no fuera suficiente con recibir los ataques de los pediatras, los psicólogos, los especialistas en sueño, los periodistas, las madres,
las suegras y las cuñadas.
Nosotras, las madres de hoy, aseguran ciertos psicoanalistas, somos la fuente de todos los problemas de nuestros hijos, porque tenemos demasiada fuerza y le hemos robado la autoridad a los padres. Si su hijo es hiperactivo, si tiene rabietas, si insulta a otros niños en el colegio, la culpa será siempre de usted, porque o bien le consiente demasiado o bien no le atiende lo suficiente. ¿Y dónde están esos padres a los que les hemos robado la autoridad? ¿Cuánto han
luchado para defenderla?
Nadie culpará al padre, nadie cuestionará nunca que el padre trabaje fuera de casa o viaje. Pero ¡ay de usted si lo hace! No solo tendrá que enfrentarse al goteo constante de comentarios más o menos directos o indirectos por parte de su madre, de su suegra, de las madres de los compañeros de cole de su retoño, sino, sobre todo, tendrá usted que lidiar con su propio sentimiento de culpa, que no la dejará vivir.
Yo no soy una buena madre. Trabajo fuera de casa y además viajo. Dejo a mi hija con canguros. Tengo novios y vida social. No le he proporcionado a mi hija ese entorno familiar estable que entronizan los manuales de pediatría y las revistas de papel couché.
No soy una buena madre pero pago las facturas de mi hija (el colegio, la comida, los canguros, la ropa, los juguetes, el pediatra y, muy a mi pesar, las Barbies), apenas duermo para poder llevarla al colegio todos los días, dedico la mayor parte de mi tiempo libre a su cuidado y todo mi espacio mental a pensar en ella.
No soy una buena madre, como no lo somos ninguna. Es lo más parecido a lo que vivíamos en la primera adolescencia. La que intimaba con los chicos era una p**a, la que se resistía era una estrecha: no había término medio.
El caso es que nunca llueve a gusto de todos y una mujer nunca hace las cosas bien. A la madre nunca se le valora lo que hace y para colmo no tiene derecho a quejarse, so pena que se le diga que... es una mala madre.
Nuestra sociedad es perfeccionista y quiere individuos perfectos. Superhombres que se afeiten con acabado impecable, que conduzcan coches que apenas hagan ruido, que vayan al gimnasio tres veces por semana.
Supermadres de brillante sonrisa y silueta juncal, triunfadoras en todos los ámbitos, adoradas por sus maridos y respetadas por sus jefes, criadoras de niños sanos y emocionalmente estables. Nuestra sociedad ha convertido el goce en un modelo, y el goce inmediato en el valor supremo.
Y un niño no es goce ni inmediatez. Un hijo implica renuncia y perspectiva. Y sobre todo, implica aceptar que la perfección no existe.
Usted, que me lee ¿está con los nervios de punta porque no le da tiempo a hacer todo lo que debería?, ¿tiene diez kilos de más?, ¿no tiene tiempo para ir al gimnasio y, si lo tuviera, lo emplearía en dormir?, ¿desearía que a veces fuera él el que se ocupara de la compra, de la colada, de los biberones y de la visita al pediatra?, ¿a veces se enfada, a veces está harta, a veces llora y a veces, mucha veces, no está en condiciones de dar lo mejor de sí misma?
Estupendo. Bienvenida al Club de las Malas Madres. Recuerde: no somos las mejores pero somos la mayoría.
jueves, 1 de enero de 2009
Programa para el nuevo año

Ya es hora de despertar, de desagarrar esas ropas que nos visten de lo que no somos, que nos sirven de disfraz perpetuo al que vivimos supeditados sin llegar a conocer quienes somos realmente.Es hora de decir adiós a ese lastre que nos hace descender y nos impide alcanzar la VERDAD, nuestra verdad, esa realidad que continuamente buscamos y que sólo somos capaces de ver a través de los sueños. Digamos hasta siempre a esa extraña predilección por pensar en negativo y añadamos a nuestra vida mucha risa y experiencias positivas que nos hagan sentir como a niñ@s. Disfrutemos del sol y del son; de la alegría de una mañana y de la melancolía del ocaso; del amor y también del desamor; del hola y del adiós; del miedo e incluso del Fin. Hagamos que nuestro pequeño mundo gire en sintonía con la belleza. Estremezcámonos oyendo esa música que sublima nuestro espíritu; gocemos degustando ese plato que nos encanta;hagamos el AMOR y no perdamos nunca la costumbre de contemplar cielos estrellados... En clase se debería impartir una asignatura que nos enseñara cómo aprovechar la OPORTUNIDAD. La oportunidad se nos regala con el nacimiento y está en nosotros el saber usarla y sacarle el jugo. Este es el programa que nos propongo para el nuevo año: ¡¡¡UN PRINCIPIO, UNA OPORTUNIDAD!!!
jueves, 11 de diciembre de 2008

El día 10 de Diciembre, se conmemora por undecimo año consecutivo, el Día Mundial por los derechos de los animales, que nos recuerda los billones de animales que son víctimas inocentes de la ciencia, del entretenimiento, de la dieta y de los caprichos de los seres humanos.
Numerosos colectivos nos exigen un trato digno y respetuoso para ellos que se traduce en tres derechos fundamentales: el derecho a la vida, a no ser torturados, a vivir una vida libre y no ser considerados como propiedad del ser humano.
Hoy levanto mi voz por ellos, y sueño con un mundo en el que la raza animal recibiera un trato justo y... ¿humano?.
domingo, 7 de diciembre de 2008
...CONTRIBUYE CON SU VERSO...
Hay un poema precioso que dice algo así "...que el poderoso drama continúa y tú puedes contribuir con un verso..."
Pues bien, este es mi amigo Mario y esta es su genial forma de contribuir en el ingente drama que es la VIDA: hace seis meses marchó a la India a enseñar en las escuelas el mágico lenguaje de los signos a niños con problemas de audición. Allá trabaja duro para despertar ilusiones en los más pequeños y aprende día a día nuevas lecciones de amor y amistad. Un beso querido Mario y espero que vuelvas pronto.
